Salud, bienestar y dispositivos de actividad

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¿Por qué nos cuesta tanto ser activos y saludables?

 Posiblemente uno de los objetivos que la mayoría de nosotros nos hayamos establecido alguna vez sea estar en forma, tener un buen atractivo físico y vida saludable; sin embargo, ¿por qué nos cuesta tanto trabajo llegar a lograrlo? ¿por qué acabamos demorándolo en el tiempo sin llegar nunca a lograrlo o ponernos en marcha?

Todos sabemos que este objetivo no se consigue de la noche a la mañana, sino que consiste en un esfuerzo prácticamente diario en el que únicamente si nos mantenemos constantes en el tiempo lograremos esa meta. El hecho de que este objetivo esté tan demorado en el tiempo es lo que está disminuyendo la probabilidad de “ponernos en marcha”. Además, los objetivos por los cuales se llevan a cabo estas conductas activas como hacer ejercicio o cuidar la alimentación, normalmente no están explícitamente definidos y por tanto lo que encontramos son objetivos ambiguos como, por ejemplo: “estar en forma”, “adelgazar”, “estar atractivo”. Esta demora y falta de concreción disminuye la probabilidad de que llevemos a cabo tales conductas.

¿Cuántas veces nos hemos planteado “ponernos en forma” en año nuevo o ante el comienzo de un nuevo curso? Una de las promesas más frecuentes tras épocas y encuentros sociales, con familia y amigos, como por ejemplo en Navidades y verano es mejorar nuestra forma física, ser más activos, cuidar la alimentación, en definitiva, convertirnos en personas más saludables. Sin embargo, esto siempre acabamos demorándolo en el tiempo, ante excusas como “ya me pondré”, “cuando esté más libre seguro que sí lo hago”, pero sin llegar a realizar este coste o esfuerzo requerido. Sin embargo, estas excusas e inactividad se mantienen, ya que hacen que no nos sintamos tan mal, al tener presente “esta promesa” que hicimos.

 Por otro lado, están las conductas contrarias que impiden este cambio en nuestros hábitos de salud, es decir, conductas de malos hábitos para la salud; éstas serían la inactividad o el consumo de una mala alimentación.

A diferencia de las conductas anteriormente descritas, necesarias para lograr el objetivo de mejorar el estado de bienestar, el beneficio o lo que en psicología llamamos refuerzo es inmediato en conductas insaludables, por lo que esto hace que aumente la probabilidad de que estas conductas sigan dándose. Es decir, por un lado, tenemos conductas beneficiosas para la salud, las cuales no son reforzadas inmediatamente, sino que la consecuencia de estas se encuentra demorado en el tiempo. Y por el otro, las conductas incompatibles no saludables, que se encuentran potentemente reforzadas, aumentando la probabilidad de que continúen dándose. Por ejemplo, comer un alimento apetitivo (dulce) versus una ensalada o verduras (posiblemente no tan apetitivo), otro ejemplo sería ir al gimnasio o andando a los sitios (menos reforzado, incluso castigado ya que requiere un esfuerzo) versus quedarse en casa o ir en transporte a los sitios (más reforzante, menos esfuerzo y más tiempo libre para realizar otras actividades apetitivas).

 Teniendo esto en cuenta, para aumentar la probabilidad de llevar a cabo conductas saludables, habría que conseguir que éstas sean reforzadas inmediatamente, de manera que puedan “competir” con las conductas insaludables también reforzadas inmediatamente. Los dispositivos de actividad como relojes o pulseras que actualmente tienen un gran éxito entre la población tienen esto como objetivo. Estos dispositivos cuentan con muchas funciones, desde algunas más generales enfocadas a la población en general, a otras más específicas para deportistas más expertos.

 

 

Nos vamos a centrar en las funciones más generales. Por ejemplo, estos dispositivos cuentan con una función de podómetro. Al contar los pasos, se puede establecer un objetivo diario, de manera que en dicho dispositivo podamos ver los pasos que estamos dando, y como estos se acercan a tal objetivo. De esta manera, andar se convierte en una actividad reforzada inmediatamente. Además, el objetivo podemos ir incrementándolo individualmente, llevando a cabo un moldeamiento hasta un objetivo final.

Otra de las funciones más importantes es el registro de calorías ingeridas y gastadas tras el ejercicio. Inicialmente decíamos, que los objetivos finales de las conductas saludables son ambiguos y demorados, por ejemplo, adelgazar o ponernos en forma. Teniendo en cuenta que, para conseguir este objetivo, las calorías gastadas deben ser mayores que las ingeridas, y al poder registrar ambas podemos ver la diferencia de éstas. Por tanto, dependiendo del resultado, será más probable modificar la conducta, ya que, en lugar del refuerzo inmediato debido a la ingesta, encontramos otro refuerzo inmediato competidor (conseguir que las calorías gastadas sean mayores).

Otra de las funciones es la contabilidad de los pisos subidos, estas conductas decíamos que solían ser castigadas inmediatamente (cansancio, más tiempo). Sin embargo, al igual que la primera función explicada (podómetro), establecer un objetivo diario y el registro de pisos subidos, la observación de cómo nos vamos acercando al objetivo podría actuar como un refuerzo inmediato competidor, aumentando la probabilidad de tales conductas.

Conforme se van cumpliendo estos objetivos, mejora el estado de ánimo, el cual, es muy importante para mantener la motivación y por tanto aumentar la probabilidad de llevar a cabo estas conductas saludables.

 Además, es habitual que en ciertas ocasiones nos encontremos más activados de lo normal, esto puede resultar muy incómodo incluso incapacitante en nuestro día a día. Esta activación se produce al activarse el sistema simpático, por lo que el objetivo sería activar el sistema parasimpático y por tanto conseguir una relajación. Una de las técnicas más efectivas para llevar esto a cabo es la respiración abdominal. Muchas de estas pulseras cuentan con una opción de respiración guiada, de manera que llevar a cabo ésta, siguiendo dichos pasos, aumenta la probabilidad de realizarla correctamente, consiguiendo un estado de relajación.

 

¿Qué podemos hacer si no tenemos uno de estos dispositivos?

Si no tienes uno de estos dispositivos, pero quieres poder aumentar estas conductas saludables para conseguir tu propio objetivo o meta no te preocupes, porque podemos aumentar la probabilidad de conseguirlo llevando a cabo pequeñas acciones.

Por ejemplo, puedes establecer un objetivo de tiempo activo (andar), a pesar de no poder contar pasos, u establecer un objetivo diario de distancia o tiempo andando, marcarte trayectos (a trabajar, a visitar familiares, etc.). Al tener un objetivo a tan corto plazo, es más probable que estas conductas se vean reforzadas y por tanto aumente la probabilidad de llevarlas a cabo. Además, este objetivo se puede ir aumentando, llevando a cabo un moldeamiento, como veíamos anteriormente. Lo mismo podemos hacer con los pisos subidos, ponernos un objetivo de número de pisos/plantas e ir incrementándolo.

 

 

Respecto a las calorías, a pesar de no poder contar las calorías gastadas con el ejercicio, se puede llevar un control de las ingeridas, planificando las comidas diarias al día, alimentos y por tanto el aporte energético de éstas. Estableciendo un objetivo de actividad realizada y de calorías ingeridas, se podrá llevar a cabo un gasto calórico objetivo.

Es decir, en definitiva, establecer objetivos diarios a corto plazo y concretos. Conviene ir registrándolos, ya que además de aumentar la probabilidad de llevarlos a cabo, hacer un registro más exacto también será más reforzante y satisfactorio, al observar con datos concretos nuestra mejora en cuanto a vida saludable, o nuestro mantenimiento en ésta.

Sin embargo, al igual que todos los dispositivos tecnológicos, cuenta con una serie de riesgos. Y es que esta necesidad de obtener un resultado o refuerzo a corto plazo, disminuye nuestra tolerancia a la frustración, y por tanto, a poder llevar a cabo actividades, conductas que no estén reforzadas a corto plazo, sino que, por el contrario, la consecuencia positiva de estas conductas, esté demorada en el tiempo. A pesar de este inconveniente común en la sociedad tecnológica en la que nos encontramos, son muy favorables las consecuencias positivas que estos dispositivos tienen, y cada vez más gente está aumentando sus conductas saludables gracias a ellos.

 

María Recuenco Laín

Alumna de 2º de Máster de ITEMA

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