“No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”

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Esas prisas… Cuando lo dejamos todo para última hora… Que si tengo que organizarme, que si tengo que darme prisa, que si no me da tiempo… Y todo para acabar pensando lo de siempre, la próxima vez no lo dejo para el último día. Pues aquí estoy escribiendo, justo hacia el final del día, el último día de entrega y a contrarreloj, porque estaba bloqueada, sin inspiración y… Procrastinando. ¿Qué es la procrastinación? Una palabra que cuando os dicen su significado, decís que os describe de maravilla, como me pasa a mí.

Hoy en día, muchas personas habrán escuchado hablar sobre la procrastinación y, al preguntar por su significado, se habrán sentido muy identificadas con ella y habrán señalado que, por fin, hay una palabra que las define.

Existe una tendencia a considerar a las personas que postergan y en las que también me incluyo, seamos tachadas de vagas, holgazanas o irresponsables por otros iguales pero a pesar de que estas palabras parezcan sinónimos no lo son ya que tienen ciertos matices diferenciadores.

El origen etimológico de la palabra procrastinación tiene origen en el latín: pro (a favor de) y crastinare (relativo al futuro) y, en conjunto, quieren decir aplazar o posponer para mañana (García-Ayala & Carlos Amadeo, 2009). Según Díaz-Morales (2019), la procrastinación consiste en la acción repetida de aplazamiento de una actividad ya sea al comienzo o al concluir una tarea dentro de un periodo de tiempo establecido. Lo más relevante es que causa malestar personal o preocupación y supone un problema de autorregulación del triple sistema de respuesta (pensamientos, afectos y conducta).

Además, conforme se ha ido profundizando sobre este concepto en psicología, se han ido descubriendo los componentes que lo conforman y cómo se relacionan. Los componentes principales que forman parte de la procrastinación son: el malestar emocional que surge por aplazar las tareas y el marco temporal como el tiempo en el que se está aplazando la tarea (Díaz-Morales, 2019).

 

Por otra parte, la procrastinación se diferencia de la postergación en que esta no constituye ninguna fuente de malestar para la persona aunque también implica un aplazamiento de la conducta pero con el objetivo de establecer prioridades entre las distintas tareas. Se puede concluir, por tanto, que no todas las personas “aplazadoras” son procrastinadoras.

Como he señalado, la procrastinación es un problema muy complejo que puede tener múltiples causas y muy diversas, que dependen de la historia de aprendizaje de cada individuo, por lo que establecer un origen resulta complicado. Pero lo que sí podemos analizar es qué cosas son las que están manteniendo esta conducta y los motivos por los cuales una persona decide procrastinar antes que realizar la tarea en el momento en el que le corresponde.

Por ejemplo, si el profesor me pide una tarea para mañana (Estímulo Condicionado) mi respuesta ante esto será de pensamientos del tipo “vaya, qué pereza”, “yo quería aprovechar la tarde para ir de compras”, y emociones como ansiedad o enfado (Respuesta Condicionada). Todo esto sería el detonante (Estímulo Discriminativo) de mi respuesta de irme de compras (Respuesta operante) provocándome a corto plazo un alivio de la ansiedad y el enfado (Refuerzo -) así como un bienestar por el placer que me supone el haber comprado ese vestido que tanto me gusta (refuerzo +). Ir de compras tiene un menor coste de respuesta y es más apetecible que ponerme a hacer los deberes, por lo que me resulta más sencillo y gratificante a corto plazo. El problema es que a largo plazo, las consecuencias de eso pueden llegar a ser un malestar mucho más intenso por no haber realizado la tarea, suspender o incluso estrés, por lo que las personas que llevan a cabo estas conductas de procrastinación entran en un círculo vicioso del que es bastante difícil salir porque se mantienen los refuerzos mencionados anteriormente.

A continuación, te ofrezco una serie de herramientas para combatir el aplazamiento de tareas y el profundo malestar que conlleva.

  • Da un primer paso. Si temes una tarea, plantéate comenzar a trabajar en ella en pequeñas dosis de tiempo para acostumbrarte a la misma y vencer el miedo.
  • Divide la tarea en metas pequeñas. Es importante que las consideremos tangibles para poder manejarlas. En muchas ocasiones, nuestra meta es abstracta o consideramos que es muy difícil llegar a ella, no conseguimos ver de manera clara nuestro objetivo final, de ahí la importancia de dividir la tarea en pasos más pequeños para conseguir ver ésta de forma más clara y asequible.Para conseguirlo, puedes trabajar con metas a corto, medio y largo plazo, ajustando tus propias expectativas, objetivos y siendo realista.
  • Planifica tu tiempo y tu energía. El día tiene 24 horas. Es muy importante que no descuides aspectos importantes para tí y para tu salud por centrarte únicamente en una tarea complicada… No gastes todos tus esfuerzos en esa tarea. También son importantes otros aspectos como higiene del sueño, alimentación apropiada, ejercicio etc. Si centras todo tu tiempo en un solo aspecto de tu vida, descuidas el resto, que también son importantes.
  • Cuando acabes date un respiro y haz algo que consideres agradable como premio por haber conseguido tu objetivo.
  • No te justifiques. Justificar, lo podríamos encasillar como una forma de evitación de culpas para la persona que procrastina. Esto provoca alivio del malestar a corto plazo, pero realmente a largo plazo te hará de nuevo llevar a cabo conductas de aplazamiento de tareas y como consecuencia, el malestar asociado.
  • Orientación presente hedonista. Buscando una perspectiva de aquí y ahora para que la persona se centre en la realización de las tareas en sí mismas, dejando de lado cualquier anticipación negativa acerca de la tarea, incertidumbre sobre la misma e incluso experiencias pasadas negativas relativas a la procrastinación.

 

En resumen, la procrastinación lleva años siendo uno de los problemas más comunes entre estudiantes y trabajadores, sobre todo en un mundo donde cada vez hay más distractores a menor coste de respuesta. En la mayoría de las ocasiones, posponer las tareas es un pequeño “placer culpable” que todos cometemos en algún momento, aunque, por lo general, seguimos cumpliendo con nuestras obligaciones.

 

                                                                   Imagen del blog de Ana Marín

 

El problema viene cuando, en los casos más extremos, la angustia generada por la anticipación de la tarea genera tal malestar que la persona se ve incapaz de realizar las actividades pendientes. Esta situación se convierte en un problema real en la que culpa y angustia se entremezclan llevando a la persona a experimentar altos niveles de estrés y sufrimiento.

Pero no hay que desesperar en estos casos. Las pautas que da este artículo resumen muy bien qué hacer para evitar que la procrastinación se adueñe de nuestros hábitos de vida. Aspectos como la organización de tareas y el autocuidado son fundamentales para llevar a cabo las exigencias del día a día de forma satisfactoria. Incluso si actuar por cuenta propia no fuera suficiente para implementar dichos cambios, contar con ayuda profesional siempre es una opción beneficiosa. Así que, como decía el anuncio de la conocida marca de refrescos, ¿y si nos levantamos?

 

“La procrastinación hace difíciles las cosas fáciles, y hace aún más difíciles las cosas difíciles” Mason Cooley

 

Alumnas del practicum del MPGS de la Universidad Europea de Madrid y la Universidad Camilo José Cela (2019-2020)

Clara Alonso 

María Teresa Carrasco

Laura Peraza

Marta Rodríguez 

Belén Tonda

 

Referencias.

 

Díaz-Morales, J. F. (2019). Procrastinación: Una Revisión de su Medida y sus Correlatos. Revista Iberoamericana de Diagnóstico y Evaluación–e Avaliação Psicológica, 51(2), 43-60. https://doi.org10.21865/RIDEP51.2.04

 

García-Ayala, Carlos Amadeo. (2009). Comprendiendo la procrastinación con el Modelo ABC de Albert Ellis. Gaceta de la Escuela de Medicina de la Universidad Justo Sierra. II. 4-5.

 

Sáez, Francisco (2015) Veinte estrategias para dejar de procrastinar. Alicante: FacileThing blog, https://facilethings.com/blog/es/how-not-to-procrastinate

 

 

 

 

 

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