El morbo de la información negativa: mito o realidad

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Abascal en El Hormiguero

A estas alturas del panorama político y tras los últimos resultados electorales, no necesita presentación. El líder del partido de tinte conservador VOX levanta al mismo tiempo ampollas y pasiones por cada plató o mitin que pisa. El programa de entrevistas “El Hormiguero” no ha sido una excepción, situándose como líder de audiencia esa noche y acaparando la atención de cuatro millones de espectadores. ¿Por qué? ¿Acaso toda la gente que vio el programa comulga con las ideas de este líder político?¿Es que quizá nos atrae la polémica en directo?

¿Por qué atendemos más a las noticias negativas o morbosas que a las positivas?

A menudo en los medios de comunicación parece que se difunden más noticias sobre casos de accidentes, violencia, enfrentamientos políticos, manifestaciones violentas más que pacíficas y destripe general en directo, que sobre acontecimientos agradables, como solidaridad, compañerismo, innovación o movimientos sociales. ¿Por qué ocurre esto? ¿Acaso ocurren con más frecuencia los del primer tipo? ¿O son los medios los que filtran las noticias para conseguir más audiencia?

Una posible explicación para la saturación de noticias desagradables o polémicas podría ser lo que se conoce como sesgo de negatividad, que vendría a explicar el fenómeno por el cual las personas tenemos tendencia a prestar más atención a los estímulos aversivos a los que nos vemos expuestos en el día a día. Las noticias negativas, por tanto, acaparan en mayor medida nuestra atención y permanecen más tiempo en nuestra memoria (Grabe, 2018).

Desde un punto de vista evolutivo, numerosos autores consideran este sesgo un mecanismo que favorecía la supervivencia de nuestros antepasados, al permitirles centrarse en los estímulos potencialmente dañinos y poder evitar así las amenazas más graves. Existen incluso estudios que sugieren que este proceso se da de forma diferente en hombres y en mujeres, ya que se ha visto que las mujeres, aunque inicialmente presten más atención al estímulo negativo, tienden a rechazar de forma más clara las noticias aversivas en comparación con los hombres. Una posible explicación sería que evolutivamente la descendencia dependía fundamentalmente de las madres para su supervivencia (Grabe, 2018). Por tanto, evitar los estímulos negativos resultaba más útil para la preservación de la especie que centrarse en éstos.

En cuanto a las estructuras cerebrales relacionadas con el sesgo de negatividad, parece darse una mayor activación cerebral ante la exposición a estímulos negativos que ante acontecimientos positivos (Franssen, 2017). En esta línea, los estudios llevados a cabo relacionan dicha exposición con un incremento en la actividad muscular y una mayor actividad neural en el giro frontal inferior, sugiriendo activación de las estructuras relacionadas con la semántica (Gohan et al., 2017). Estos datos, por tanto, corroborarían la hipótesis de que las personas solemos dirigir más nuestra atención hacia los estímulos aversivos.

Desde una perspectiva más social, un estudio de la Universidad Complutense de Madrid sugiere que a nivel motivacional prestamos más atención a acontecimientos controvertidos por un deseo de conectarnos con la historia y aprender de ésta. Socialmente hablando, las noticias catastróficas plantean la necesidad de sentirnos parte de una comunidad a través del sentimiento de vulnerabilidad, dando valor a la responsabilidad colectiva y creando un sentimiento de interdependencia y de vínculo con las víctimas (Fernández, Revilla y Dávila, 2018).

Asimismo, según un análisis de noticias españolas sobre violencia de género llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Sevilla, existe una tendencia por parte de los medios de comunicación de publicar imágenes violentas o indebidas para incrementar los niveles de audiencia o lectores, como mostrar imágenes de los agresores, o información de la vida privada de la víctima (Burgos, 2012). Sin embargo, cada vez más se desarrollan códigos éticos o deontológicos para el tratamiento de dicha información. En los últimos años se intentan acompañar las noticias de contenido sensible con declaraciones de expertos, mensajes de prevención y protocolos de actuación para disminuir los niveles de violencia, en lugar de incentivarlos (Zurbano y Martínez, 2012).

En conclusión, cuando las noticias se centran en un hecho violento, es decir, solo en la violencia o polémica, pueden generar un mayor interés basado en la tendencia que presentamos a centrarnos en estímulos aversivos, e incentivar incluso los sentimientos de rechazo, rabia o frustración (Fernández, Revilla, González y Lozano, 2013). Sin embargo, cuando el suceso negativo se acompaña de mensajes de prevención, declaraciones de expertos o elementos esperanzadores, generan sentimientos opuestos y más positivos. Por tanto, parece evidente que son los propios medios de comunicación los que deciden qué información difundir y cómo hacerlo para captar la atención de los espectadores. Quizá nos corresponde a nosotros como consumidores la responsabilidad de pararnos a pensar qué tipo de contenido queremos encontrarnos en nuestras pantallas, o si por el contrario nos quedamos con los el morbo de la “caja tonta”.

Alumnas de Practicum Universidad Europea de Madrid

María Teresa Carrasco Pérez

Marta Rodríguez Pizarro

Bibliografía

Burgos, O., (2012). La violencia de género en los medios de comunicación. Análisis de cómo se transmiten las noticias sobre violencia de género en los medios de comunicación. I Congreso Internacional de Comunicación y Género. Sevilla, España, 2012.

Fernández, C., Revilla, J.C., González, R., Lozano, B., (2013). Violencia en la televisión. ¿Desagradable, interesante, o morbosa? Revista Latina de Comunicación Social, núm. 68, 2013, pp. 582-598. Laboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social. Canarias, España.

Fernández, C., Revilla, J.C., Dávila, M.C., (2018). Morbo: discursos sobre contemplación y emisión de violencia en informativos. Athenea Digital, 18(2), e1941. etps://doi.org/10.5565/rev/ateenea.1941.

Franssen, C.L., (2017). The Neuroscience of Negative Campaigns. Huffpost Contributor platform. (30/09/2017).

Gollan, J.K., Hoxha, D., Hunnicutt-Ferguson, K., Norris, C.J., Rosebrock, L., Sankin, L., & Cacioppo, J. (2017). The Negativity Bias Predicts Response Rate to Behavioral Activation for Depression. J Behav Ther Exp Psychiatry. 2016 September ; 52: 171–178. doi:10.1016/j.jbtep.2015.09.011.

Grabe, E. (2018). Noticias de género: algunas ideas basadas en la evidencia sobre los usuarios de los medios. Per Debate, vol. 2(28-44), 2018.

Gutiérrez, B., Rodríguez, M., Gallego, M.C., (2010). El tratamiento de las noticias televisivas a debate: de la información a la dramatización. Revista Latina de Comunicación Social, núm. 65, 2010, pp. 126-145. Laboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación Social. Canarias, España.

Zurbano, B., Martínez, J., (2012). ¿Información o espectáculo? Tratamiento informativo-morboso de la violencia de género en los medios de comunicación. Estudio llevado a cabo por el Departamento de Periodismo de la Universidad de Sevilla. Sevilla, España (2012).

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